Ansiedad Patológica

La ansiedad no siempre es patológica. Contrariamente, constituye una emoción sana y normal en muchas situaciones. Cuando hay algún peligro, cuando nos encontramos en riesgo, entonces el cerebro dispara un conjunto de mecanismos defensivos orientados a preservar nuestra integridad. La experiencia subjetiva emocional de tal reacción defensiva es lo que sentimos como ansiedad o miedo.
La ansiedad patológica es exagerada respecto de la amenaza que la dispara, manifestándose con síntomas que preparan al organismo para una acción defensiva frente a un peligro que no existe. Se presentan pensamientos específicos que suelen ser en forma de preocupaciones. En el cuerpo, se generan reacciones como taquicardia, sudoración, tensión muscular, entre otros.

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Se habla de ansiedad patológica cuando resulta exagerada o inapropiada en relación con los estímulos que la desencadenan, deteriorando entonces la calidad de vida de quien la padece. Y desencadenando diferentes trastornos de ansiedad. Existen tratamientos Cognitivos conductuales con excelentes resultados para tratarla.
Existen varios factores mantener la reacción de ansiedad patológica a largo plazo, y por lo tanto hacer que el cuadro se perpetúe. Algunas de ellas son conductas de evitación y de escape, por ejemplo, en el “Trastorno de ansiedad”, a las sensaciones que experimenta nuestro propio cuerpo. En algunos casos, la persona realiza los actos de evitación y escape con plena consciencia y voluntad de reducir su malestar; aunque en otras situaciones estas conductas se efectúan sin consciencia y de manera automática, con escaso o nulo registró cognitivo. Esto último nos revela que estas conductas suelen pasar inadvertidas para los demás, y para el mismo sujeto.
Cualquiera sea el caso, el que realiza conductas de evitación y escape se halla motivado por la búsqueda de alivio a su malestar, la ansiedad patológica, pero sin saberlo, la perpetua. Esto ha llevado a afirmar que en lo que hace a la patología de la ansiedad, lo más importante no es la emoción misma ni tampoco su intensidad. Por el contrario, y tal como planteamos al inicio, la ansiedad es una emoción sana y necesaria. Lo que convierte a esta emoción en patológica es toda la parafernalia que los seres humanos a veces hacemos para evitarla y controlarla.
Independientemente de cómo un problema se generó, si hoy existe es porque hay causas actuales y presentes que lo mantienen. Identificar estas últimas permite una acción eficaz que alivie el malestar y sufrimiento del paciente.

La Terapia Cognitivo Conductual, se centrara su intervención en los mecanismos de mantenimiento del cuadro. Y para eso utilizan diferentes técnicas y estrategias, entre ellas una de las de mayor eficacia es la exposición.